Medición del flujo de genes en yuca

por LAC Biosafety en 23/01/2012 · 0 comentarios

Desde el año 2008, investigadores del Centro Internacional de Agricultura Tropical – CIAT y de la Empresa Brasilera de Investigación Agropecuaria – Embrapa, vienen trabajando en  el análisis del flujo de genes en yuca, el cual hace parte de las áreas de estudio del proyecto “América Latina: Construcción de capacidad multipaís para el cumplimiento del Protocolo de Cartagena sobre bioseguridad LAC-Biosafety”. Esta iniciativa es apoyada por el Fondo Mundial para el Medio Ambiente a través del Banco Mundial, y en ella participan más de 66 instituciones de Brasil, Colombia, Perú y Costa Rica. 

Tradicionalmente, los agricultores reproducen la yuca mediante estacas extraídas de los tallos; la semilla botánica no es utilizada por ellos debido a la gran variación morfológica. Pero eso no significa que no pueda presentarse la germinación en campo de una de estas semillas, la cual ha podido contar en su proceso  inicial de formación con una polinización mediada por insectos.

 Esta función polinizadora de los insectos es un ejemplo de cómo puede darse el flujo de genes de manera espontanea y natural teniendo como resultado  el intercambio de características genéticas entre individuos de la misma especie o entre especies relacionadas, generando nuevos individuos y su dispersión en el medio ambiente.

El proyecto evalúa el flujo de genes en yuca mediante ensayos en campo y trabajos en laboratorio utilizando marcadores moleculares, estos estudios generan información útil sobre distancias mínimas de siembra, ante una futura liberación de plantas genéticamente modificadas.

Hasta ahora, algunos expertos han afirmado que la distancia “segura” para minimizar o evitar el intercambio genético entre dos poblaciones diferentes de yuca derivado de la acción de los polinizadores, , oscila entre 15 y 30 metros.  En este caso, y de acuerdo con las hipótesis que manejan los investigadores del CIAT,  es posible que ese flujo se presente hasta en una distancia superior a 40 metros.

Para el experimento en campo se utilizaron tres tipos de materiales: un material androestéril (que no produce polen), otro libre de amilosa y un tercer material (HMC1) como donadora de polen.  

Estas variedades fueron distribuidas en una siembra en cuatro cuadrantes, que permitiera medir el flujo de genes entre las variedades receptoras y la variedad donante, hasta los 40 metros.

En el caso  del material androestéril, la medición de la dispersión del polen se realizó contabilizando los frutos en las plantas donde estos se formaron, la aparición de frutos evidencia la presencia de polen de los otros materiales ya que este material carece de polen. En el material libre de amilosa, se utilizarán marcadores  moleculares para identificar la procedencia del evento de flujo genético y porcentajes de cruzamiento entre los dos materiales (libre de amilosa y HMC1).

Los marcadores moleculares identificados y la metodología general desarrollada podrán ser utilizados para determinar la introgresión de características de un cultivar a otro.  Esta información será útil en centros de diversidad de la yuca, para el manejo y toma de decisiones en la liberación de yuca genéticamente modificada, así como también en programas nacionales agrotecnológicos.

Contacto: Luisa Fernanda Fory (l.f.fory@cgiar.org), CIAT, Colombia.

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